BUENA
MUELA
Por: Buena Muela.
El arte culinario de nuestra región es
maravilloso, rico en aromas, sabores, preparaciones y modos de preparar. Dicen
especialistas que la cocina santandereana es una de las más ricas de Colombia
no solo por el sabor si no por su diversidad por lo que no es gratuito que los
profesionales del transporte –doctos en la materia- reconocen que en cualquier
carretera o pueblo de nuestra geografía nacional donde hay un restaurante
santandereano se come bien. Aún nos falta reconocernos en la mesa para
constatar que en el mute, en el sancocho con chorotas, en las ruyas, en el
cabro con pepitoria, en nuestra arepa, en las hormigas culonas, por solo mencionar unos pocos se encuentra un
delicioso mantel que nos une y nos hace únicos. Ha sido esa manera espontánea y cotidiana de degustar nuestros
platos la que quizá no nos haya permitido apreciar con el valor real –como ya
lo hacen muchos afuera- este tesoro que toca todos nuestros sentidos sin
distingo de edad, sexo ni estrato social.
Ha sido el turismo con su capacidad de tocar
todos los ámbitos de una sociedad el que ha puesto apenas una tenue luz pero
suficiente en nuestras viandas, porque el visitante además de hacer actividades
de aventura tiene que comer y han sido ellos quienes nos han dicho en nuestra cara
que nuestra comida es excepcional.
Con el propósito de aportar en ese
reconocimiento y sacándole provecho a los kilos de más que he ganado con la
experiencia empírica que me caracteriza como un “buena muela” inicio esta
columna donde voy a exponer mis vivencias en los restaurantes de la región
exaltando tópicos como el sabor, la presentación, el servicio, el precio, la
ambientación del lugar y todo aquello que los expertos llaman la experiencia de
compra para que coterráneos y visitantes tengan una opinión de apoyo
proveniente no solo del estómago sino de todos los sentidos pues no en vano la
culinaria es una considerada un arte. También espero que las opiniones sean
recibidas por los establecimientos como una sana crítica constructiva que les
permita exaltar sus potencialidades o a mejorar si bien lo consideran. Tengan
en cuenta que se trata del humilde y agudo punto de vista de un comensal
desprevenido que llega a su restaurante en procura de deleitar su “buena
muela”.
Prepárense porque “Buena muela” llegará cualquier
día a su restaurante queriendo disfrutar de un momento agradable alrededor de
nuestra cultura culinaria.
Buenos manteles, buena comida, buena muela.

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