Desde 2004, San Gil se ha
convertido, por decreto, en Capital Turística de Santander. Esto ha elevado a
éste municipio a un nivel importante en el contexto turístico nacional. Ahora
bien, es preocupante ver como ni entre los habitantes, ni entre los dirigentes
de la Perla del Fonce, se ha asimilado la tremenda responsabilidad que ello
implica, pero sobretodo no se ha comprendido que esto abre una gran cantidad de
oportunidades en múltiples sentidos, que no solo los empresarios del turismo
pueden aprovechar, sino también toda la ciudadanía.
Viendo esta realidad desde
un punto de vista más amplio, vale resaltar la labor que como alcalde realizara
en su momento, Javier Agón; ya que fue él quién iniciara la promoción de San
Gil como destino turístico a tener en cuenta, ya que con ello se dio paso a una
transformación de la visión de este terruño desde otras regiones. San Gil ahora
significa mucho más que El Gallineral o un pequeño pueblo enclavado en las
bravas montañas santandereanas. Hoy por hoy, San Gil es significado de turismo,
de aventura, de diversión, de entretenimiento y cada vez más, de
multiculturalidad.
Lastimosamente, el turismo
mal enfocado está transformando la realidad de nuestra Perla del Fonce y es común
que ya se hable de San Gil como Capital del Turismo Sexual en Santander, o la
Capital del Turismo y las Drogas. Ante esto, la comunidad, las autoridades y en
general todas las fuerzas vivas de nuestro municipio, deben trabajar de la mano
para erradicar esta máscara que se nos esta colocando sin que digamos nada, y
peor aún, sin que hagamos nada al respecto. Cada día vemos como más y más
“monos” invaden nuestras calles; si bien esto favorece la promoción turística
que necesita nuestra región a nivel internacional, debemos empezar a
preocuparnos por empezar a atraer un turismo más prolijo. Con esto me refiero a
que es hora de que el Municipio se prepare con la verdadera verraquera Guane de
nuestros ancestros y convirtamos a San Gil en una verdadera meca del turismo, no
solo a nivel de Santander sino que trascendamos fronteras. Para esto, es
necesario empezar a pensar en macroproyectos que generen emoción en los
turistas, tanto nacionales como extranjeros.
Es triste ver que nuestro
patrimonio no es valorado, ni siquiera por nosotros mismos, ¿cómo pretenderemos
que sea valorado por los demás?
El Parque el Gallineral,
otrora insigne sitio turístico de nuestro San Gil, no ha evolucionado acorde a
los retos que la globalización nos plantea. Es urgente la realización de un
completo plan de manejo paisajístico del mismo, a fin de potenciar sus bellos
parajes y mejorar los que así lo requieran. Es necesario adelantar estudios que
permitan su ampliación también; haciendo de él un lugar pleno de naturaleza,
donde se conjuguen con maestría nuestras tradiciones, nuestra esencia como
Guanentinos, donde se exalte la naturaleza propia de la región pero también la
magia de nuestra cultura. El Gallineral debe dejar de ser un parquecito que se
recorre en una hora, para convertirse en un paraíso terrenal en el cual el
visitante pierda la noción del tiempo y olvide el mundanal ruido de la vida fuera del parque.
Debemos despertar en cada visitante del parque el deseo de no abandonarlo y que
al hacerlo sienta la necesidad de regresar a él para respirar su paz y
tranquilidad.
Múltiples ciudades alrededor
del mundo cuentan con verdaderas joyas arquitectónicas que las representan en
el escenario internacional. Es así como Bogotá cuenta con el Santuario de
Monserrate en el cerro del mismo nombre y que es para Bogotá su mejor postal.
Medellín cuenta con su Metro y con el Pueblito Paisa, entre otros muchos íconos
que sirven de inspiración para los turistas que deciden visitarla. Cartagena
entre sus múltiples baluartes cuenta con las murallas, su catedral y su Torre
del Reloj. Rio de Janeiro recibe a los turistas de todo el mundo con su Cristo
Redentor, que además es una de las Siete Maravillas Modernas. Brasilia, la
capital de la República Brasilera, es Patrimonio Cultural de la Humanidad,
según la UNESCO, gracias a su diseño urbanístico y a la riqueza de su
arquitectura, legado de Oscar Niemeyer quien, entre otras obras, diseñó la
Catedral Metropolitana, la Plaza de los Tres Poderes, el Palacio de la Alborada
(actual sede de la residencia presidencial) y el Supremo Tribunal Federal,
entre otras magnificas construcciones. Ciudades como Lima y Cusco en Perú, así
como La Paz y Sucre en Bolivia, y Quito en Ecuador, reciben a los turistas con
esplendidos centros históricos de la época colonial, asombrosamente
conservados. Ciudad de Panamá atrae a miles de turistas cada día con su Canal
Interoceánico. La Estatua de la Libertad, en New York, lleva más de cien años
recibiendo a los inmigrantes de todo el mundo que llegan a los Estados Unidos
en busca del Sueño Americano. La ciudad Luz, París, cuenta entre muchos mas
atractivos, con la Torre Eiffel, el Arco del Triunfo, Notre-Dame y el
Louvre. Y SAN GIL?
Hace tiempos, el otro ícono
de nuestro San Gil, es el cerro de la gruta, al cual se le realizaron algunas
mejoras hace años pero que tampoco se ha proyectado como un verdadero escenario
que trascienda en lo emblemático. Es hora de pensar en diseñar allí un ícono
que inspire y despierte la admiración de propios y extraños; algo que se grabe
en la memoria de todo aquel que pase por San Gil. Podría ser una Ermita, a fin
de conservar el significado religioso del lugar; pero no una ermita cualquiera,
deberá ser algo único e irrepetible, algo que sea visible desde cualquier lugar
y atraiga las miradas del desprevenido visitante, que despierte el interés en
visitarla, y que una vez en ella, se sienta la paz del lugar, que el mismo
maraville por su arquitectura y diseño, pero que al unísono genere emociones y
sentimientos. Esto acompañado de un adecuado manejo de jardines en todo el
sector, incluyendo el camino que conduce hasta su cima, permitirá tener más escenarios
que mostrarles a nuestros visitantes y que sea orgullo para los sangileños.
Por otra parte, en San Gil
nos ufanábamos de tener el Cerro de la Cruz, pero ante el crecimiento económico
y urbanístico de la ciudad, los grandes edificios han restado el señorío que exhibía
la gran Cruz del cerro. Pronto las modernas edificaciones terminarán por
ahogarla en una selva de concreto. No sé la altura exacta de nuestra cruz,
dicen que ronda los 15 metros de altura. Bueno, el record lo tiene una cruz en
España, con 150 metros de altura. Si bien, es cierto que en nuestro caso no es
procedente realizar algo de semejante magnitud, por lo menos no en el cerro de
la Cruz, es claro que se hace necesario un plan para resaltar la importancia de
este cerro en el contexto local haciendo que el mismo, o lo que queda de él,
sea una zona verde privilegiada y protegida, a la cual se pueda acceder sin
correr peligros ya que últimamente se ha convertido en punto de encuentro de
borrachos y drogadictos. La propuesta es simple, convertir lo que queda del
cerro en un parque que además de la cruz, cuente con senderos y fuentes todo
perfectamente iluminado para el goce de la comunidad y los turistas.
Ahora, muchos dirán que el
municipio no cuenta con los recursos para estos emprendimientos. La respuesta
es que efectivamente, si se quiere hacer algo bien hecho eso va a costar, por
tanto estos emprendimientos deberán ser soportados por dineros no solo del
municipio, sino que será necesario gestionar recursos en las correspondientes
entidades del orden departamental y nacional. Pero ojo, que no pase lo que ya
pasó en el Malecón Cacique Guanentá, que en lugar de mejorar, no solo se
desmejoró sustancialmente, sino que se cometió el peor culturicidio de que se tenga memoria en San Gil.
Sangileños, es hora de mirar
hacia el futuro, siendo conscientes de que el turismo es nuestra oportunidad de
seguir creciendo, pero para hacerlo debemos renovarnos como destino turístico,
no podemos seguir pensando que el canotaje por el rio atraerá los dólares y los
euros que necesitamos para prosperar. Es hora de pensar en grande.

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