miércoles, 10 de abril de 2013

La importancia de la función pública


La importancia de la función pública 





Mucho se ha dicho a través de los medios de comunicación de los casos de corrupción en el municipio de El Socorro, Santander. El caso patinodromo, que compromete al señor Humberto Chinchilla, que en su condición de alcalde celebra un contrato con un contratista que se encontraba inhabilitado para contratar, luego de más de dos años de las valientes denuncias del veedor Álvaro Sánchez no existe respuesta alguna de la Fiscalía, de la Procuraduría o de la Contraloría. Los casos denunciados con igual valor por el veedor Hipolito Durán, Zuñiga, como el monumento a la Virgen que compromete al señor Felix Lesmes en el desembolso de los anticipos a un contratista que nunca cumplió con la realización de la obra; el caso atracciones mecánicas entregadas por la lotería de Santander y que compromete al señor Humberto Chinchilla Mora, y que según el actual mandatario nunca fueron entregadas por su antecesor en el empalme, el caso del vehículo oficial del municipio de El Socorro, utilizado por el actual secretario de tránsito Dr. Ricardo Castellanos para su uso personal dentro de una calamidad familiar; otros como el caso justicia en equidad que compromete el buen nombre de la Universidad Nacional y a los señores Edgar Ardila y Mónica Cruz, en el que aparecen oferentes que nunca se presentaron y sobre los cuales les pareció fácil falsificar sus firmas para favorecer la contratación de una pareja de esposos; el caso Kmt 2.8 carretera El Socorro - Simacota, que luego de dos años se encuentra totalmente destruida; el caso huellas de sector rural (vda Tamacara y otras) en donde se encuentra como contratista el mismo inhabilitado de la obra del patinodromo, señor Javier David Cardozo Corzo. 

Todos ellos beneficiados de una parsimoniosa operatividad de los órganos de control, a esto debe sumarse que ningún concejal realiza control político de los sucedido. Pueden ser $50 pesos o pueden ser $50 millones, la cuantía no resuelve el contenido moral y ético que debe tener la administración pública. El erario público como resultado del esfuerzo de toda la sociedad, no es más que la posibilidad de que esa misma sociedad pueda tener una educación digna, una vivienda digna, un pan digno, un servicio de salud digno, una vida digna; por ello es imperativo que la función pública se dignifique. Esperaremos con la paciencia del coronel de García Márquez a que el Dr. Gabriel Pajón (del CTI – delegado para los delitos contra la administración pública), el Dr. Raúl Durán (procurador provincial), el Dr Jairo Niño (personero municipal) el Dr. Argemiro Castro (contralor departamental)  avancen en la resolución de estos casos, en ellos recae la obligación de entregarle a la sociedad los resultados de su labor, bien sea para absolver o para sancionar a los responsables. Entre tanto, lo invito a usted, amigo lector, a que lo haga como otros lo han hecho; no nos queda otra alternativa que creer en nuestras instituciones, creer que denunciar sirve, nos dignifica y que el ejercicio de la ciudadanía puede ayudar a reconstruir esta función pública tan desmoronada. De allí el nacimiento del OBSERVATORIO  REGIONAL PARA LA TRANSPARENCIA PÚBLICA que han venido creando diversas organizaciones y veedores de la región de guanenta y comunera, para que sean más los que denuncien y menos los corruptos, para enviarles un mensaje contundente de que la sociedad tiene la capacidad de organizarse y confrontarlos, para decirle a los órganos de control  que denunciar no puede generar enemistad, que estamos para acompañarlos y también para criticarlos dentro del respeto y los argumentos; pero sobre todo para forjar a favor de nuestros jóvenes y niños una nación decente, entregarles generacionalmente un escenario idóneo para que construyan lo que nosotros no hemos podido y para ello es importante que nos esforcemos para lograr rehacer la importancia de la función pública y de su valor para cualquier sociedad. 

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