La importancia de la función pública
Mucho se ha dicho a
través de los medios de comunicación de los casos de corrupción en el municipio
de El Socorro, Santander. El caso patinodromo, que compromete al
señor Humberto Chinchilla, que en su condición de alcalde celebra un contrato
con un contratista que se encontraba inhabilitado para contratar, luego de más
de dos años de las valientes denuncias del veedor Álvaro Sánchez no existe respuesta
alguna de la Fiscalía, de la Procuraduría o de la Contraloría. Los casos
denunciados con igual valor por el veedor Hipolito Durán, Zuñiga, como el monumento a la Virgen que compromete al
señor Felix Lesmes en el desembolso de los anticipos a un contratista que nunca
cumplió con la realización de la obra; el caso atracciones
mecánicas entregadas por la lotería de
Santander y que compromete al señor Humberto Chinchilla Mora, y que según el
actual mandatario nunca fueron entregadas por su antecesor en el empalme, el caso del vehículo
oficial del municipio de El Socorro, utilizado por el
actual secretario de tránsito Dr. Ricardo Castellanos para su uso personal
dentro de una calamidad familiar; otros como el caso justicia en
equidad que compromete el buen nombre de
la Universidad Nacional y a los señores Edgar Ardila y Mónica Cruz, en el que
aparecen oferentes que nunca se presentaron y sobre los cuales les pareció
fácil falsificar sus firmas para favorecer la contratación de una pareja de
esposos; el caso Kmt 2.8 carretera
El Socorro - Simacota, que luego de dos años se
encuentra totalmente destruida; el caso huellas de sector rural (vda Tamacara
y otras) en donde se encuentra como
contratista el mismo inhabilitado de la obra del patinodromo, señor Javier David
Cardozo Corzo.
Todos ellos
beneficiados de una parsimoniosa operatividad de los órganos de control, a esto
debe sumarse que ningún concejal realiza control político de los sucedido.
Pueden ser $50 pesos o pueden ser $50 millones, la cuantía no resuelve el
contenido moral y ético que debe tener la administración pública. El erario
público como resultado del esfuerzo de toda la sociedad, no es más que la
posibilidad de que esa misma sociedad pueda tener una educación digna, una
vivienda digna, un pan digno, un servicio de salud digno, una vida digna; por
ello es imperativo que la función pública se dignifique. Esperaremos con la
paciencia del coronel de García Márquez a que el Dr. Gabriel Pajón (del CTI –
delegado para los delitos contra la administración pública), el Dr. Raúl Durán
(procurador provincial), el Dr Jairo Niño (personero municipal) el Dr. Argemiro
Castro (contralor departamental) avancen
en la resolución de estos casos, en ellos recae la obligación de entregarle a
la sociedad los resultados de su labor, bien sea para absolver o para sancionar
a los responsables. Entre tanto, lo invito a usted, amigo lector, a que lo haga
como otros lo han hecho; no nos queda otra alternativa que creer en nuestras
instituciones, creer que denunciar sirve, nos dignifica y que el ejercicio de
la ciudadanía puede ayudar a reconstruir esta función pública tan desmoronada.
De allí el nacimiento del OBSERVATORIO
REGIONAL PARA LA TRANSPARENCIA PÚBLICA que han venido creando diversas
organizaciones y veedores de la región de guanenta y comunera, para que sean
más los que denuncien y menos los corruptos, para enviarles un mensaje
contundente de que la sociedad tiene la capacidad de organizarse y
confrontarlos, para decirle a los órganos de control que denunciar no puede generar enemistad, que
estamos para acompañarlos y también para criticarlos dentro del respeto y los
argumentos; pero sobre todo para forjar a favor de nuestros jóvenes y niños una
nación decente, entregarles generacionalmente un escenario idóneo para que
construyan lo que nosotros no hemos podido y para ello es importante que nos
esforcemos para lograr rehacer la importancia de la función pública y de su
valor para cualquier sociedad.

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